Las cupecitas Ford V8: el motor que reinó en el TC durante 30 años

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Antes de los Falcon, los Torino y los Chevy, el Turismo Carretera era cosa de coupés norteamericanas de los años 30 y 40, preparadas en talleres de barrio y largadas a correr por caminos de tierra. Y entre todas ellas, la que mandó fue una: la cupecita Ford V8. Con ese auto se ganaron 22 campeonatos entre 1937 y 1965, una racha que ninguna otra marca pudo igualar en la era de las cupés.
El motor: un V8 para todos
Todo arranca en 1932, cuando Ford lanza en Estados Unidos el Ford 18, el primer auto de la marca con su nuevo V8 de válvulas laterales (el famoso flathead). La idea de Henry Ford era poner un ocho cilindros al alcance del público común, algo que hasta ese momento quedaba reservado a los autos de lujo.

| Ficha | Ford V8 de válvulas laterales |
|---|---|
| Presentación | 1932 (Ford 18) |
| Cilindrada inicial | 221 pulgadas cúbicas (3,6 litros) |
| Potencia inicial | 65 CV, con compresión 5,5:1 |
| Ford 48 (1935-36) | 85 CV, con carburador mejorado |
| Producción en EE.UU. | Hasta 1953 |
| Cigüeñal | Apoyado en 3 bancadas |
Era un motor simple y noble, pero con un talón de Aquiles: los conductos de escape pasaban entre los cilindros para salir por los costados, así que el block se calentaba mucho y el sistema de refrigeración trabajaba al límite. En uso duro, como en una carrera de carretera, las fisuras de block no eran raras. Justamente por eso, preparar un V8 para el TC era tanto un trabajo de potencia como de supervivencia.
La coupé y el acompañante
Los Ford V8 se fabricaban en Estados Unidos y llegaban importados al país, y en el TC la carrocería preferida fue la coupé. Las carreras se corrían por caminos abiertos, de asfalto y de tierra, y cada auto llevaba un acompañante que navegaba y daba una mano cuando había que arreglar algo en plena ruta. Con los años, aquellas coupés fueron alivianadas y modificadas hasta quedar muy lejos del auto que había salido de la concesionaria.
El Campeonato Argentino de Velocidad nació en 1937, organizado por el Automóvil Club Argentino, y en 1939 adoptó el nombre de Turismo Carretera. Los dos primeros campeonatos (Eduardo Pedrazzini en 1937 y Ricardo Risatti en 1938) y el primer título ya con el nombre TC (Ángel Lo Valvo, 1939) fueron para Ford V8.
Ford contra Chevrolet, V8 contra seis
En 1940 y 1941 apareció un tal Juan Manuel Fangio con una Chevrolet Master, que no tenía V8 sino un seis cilindros en línea, y se llevó los dos campeonatos. Así nació la rivalidad que todavía divide a la tribuna. Después vino la Segunda Guerra Mundial: el corte de importaciones dejó sin campeonato a la categoría entre 1943 y 1946.

Cuando el TC volvió, el V8 tomó revancha y no la soltó más. Desde 1947 hasta 1965 todos los títulos fueron para Ford V8: diecinueve temporadas seguidas. Los grandes nombres de esa racha fueron los hermanos Gálvez, con 9 coronas para Juan y 5 para Oscar, una historia que merece nota propia: los hermanos Gálvez.
La Galera: el V8 que pasó las válvulas a la cabeza
El ejemplo más claro de cuánto se podía estirar aquel motor lo dieron Dante y Torcuato Emiliozzi, de Olavarría. En 1950 empezaron a construir La Galera: tomaron el Ford V8 de fábrica, que tenía las válvulas en el block, y las llevaron a la cabeza. Tras algunos fracasos, el primer triunfo llegó en 1953, en Chacabuco.
Con ese auto, Dante fue campeón de TC en 1962, 1963, 1964 y 1965. En 1963 ganó 10 de las 16 carreras y en la Vuelta de Necochea superó la barrera de los 200 km/h de promedio (203,526 km/h). Fueron los cuatro últimos títulos de las cupecitas Ford.
El final de una era
A mediados de los 60 la categoría cambió de piel. En 1964 debutó el primer compacto, el Chevitú, y en 1967 llegaron los Torino de IKA. Los preparadores Ford también buscaron autos más modernos, como los Falcon con el motor V8 de la F-100, y aparecieron los sport prototipos. El último campeón con un auto grande de los años 40 fue Juan Manuel Bordeu, en 1966, con una Chevrolet. Desde los 70, el reglamento dejó a la categoría con motores de seis cilindros en línea.
Pero ojo: el V8 no desapareció de golpe. En 1967 todavía una coupé Ford 40 ganó en Necochea, y ese mismo año un Mustang con motor de F-100 hizo historia, como contamos en el Mustang F-100 de Cabalén.
Dónde verlas hoy
Las cupecitas siguen apareciendo en exhibiciones y homenajes; el auto original de los Emiliozzi se conserva en el Museo de los Hermanos Emiliozzi y hay réplicas que se muestran en eventos como Autoclásica. Si querés entender el motor a fondo, mirá nuestra nota sobre el Ford flathead V8 de 1932.
Dato para la próxima muestra: si ves una coupé Ford de TC con el número pintado a mano, fijate si el motor conserva las tapas planas del V8 de válvulas laterales o si tiene una conversión a válvulas a la cabeza. Ahí está la historia de cada taller.
¿Tenés una cupé de TC o un Ford V8 de los 40? Mandanos tu auto y lo publicamos en la galería.





