Dodge D-100 V8: la pickup que se animó a la F-100 con el 318

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Dodge D-200 de segunda generación fabricada en la Argentina, la hermana mayor de la D-100.
Dodge D-200 de segunda generación fabricada en la Argentina, la hermana mayor de la D-100. Foto: Just a Man / Wikimedia Commons, CC BY 4.0
En esta nota
  1. Una pickup, tres marcas
  2. Los motores antes del V8
  3. 1969: llega el V8 mexicano
  4. Lo bueno y lo malo
  5. La D-200 y el final
  6. Si buscás una V8

En el famoso trío de pickups grandes argentinas, la Dodge D-100 siempre fue la tercera en discordia detrás de la F-100 y la Chevrolet. Pero tuvo su momento de gloria: en 1969 Chrysler-Fevre le metió un V8 318 traído de México y, por unos meses, la pickup del carnero pasó a tener el motor más potente de toda la industria nacional. Esta es su historia.

Una pickup, tres marcas

Chrysler Argentina inauguró oficialmente su planta de San Justo el 3 de mayo de 1960, y lo primero que salió de ahí fueron las pickups D-100 y los camiones D-400. Lo curioso es que la misma camioneta se vendía con tres nombres: Dodge D-100, Fargo D-100 y De Soto D-100. La razón era comercial: las agencias e importadores venían divididos por marca y no querían perder a sus clientes fieles. Recién en 1967 las tres se unificaron como Dodge D-100.

Dodge D100 1965 fotografiada en Nueva Zelanda: primera generación de la serie D, con la parrilla que en la Argentina apodaron cabeza de toro.
Dodge D100 1965 fotografiada en Nueva Zelanda: primera generación de la serie D, con la parrilla que en la Argentina apodaron cabeza de toro. Foto: Riley from Christchurch, New Zealand / Wikimedia Commons, CC BY 2.0

En la Argentina se fabricaron las dos primeras generaciones de la serie D norteamericana:

  • Primera (1960-1965): la de la parrilla tipo “cabeza de toro”, el capot con dos protuberancias a los costados y una moldura lateral que bajaba en lugar de subir.
  • Segunda (1965 en adelante): líneas más simples y rectas, parrilla de barras verticales y, tras un restyling posterior, una parrilla en forma de cruz.

Los motores antes del V8

Durante los primeros años, la D-100 anduvo con seis cilindros en línea:

MotorTipoPotencia
Plymouth Continental 2516 en línea, válvulas laterales, 4,1 l125 CV
Slant Six 225 (desde 1964)6 en línea inclinado, 3,7 l137 CV
V8 318 (desde 1969)V8, 5,2 l202 HP SAE

Más adelante se sumó la DP-100, donde la “P” indicaba el motor diésel Perkins.

1969: llega el V8 mexicano

La revista Corsa publicó en su número 183, de octubre de 1969, una semana de prueba con “la nueva pick-up Dodge V8”. Por fuera era igual a las demás: solo un ojo atento veía la insignia V-8 en los costados delanteros. El cambio estaba abajo del capot: un ocho cilindros de 5.210 cm³ producido en México, que entraba al país gracias al acuerdo comercial de la ALALC.

Una Dodge 100 de segunda generación en una muestra de Estados Unidos, la misma familia que en la Argentina recibió el V8 318.
Una Dodge 100 de segunda generación en una muestra de Estados Unidos, la misma familia que en la Argentina recibió el V8 318. Foto: Xnatedawgx / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0
Ficha D-100 V8 (Corsa, 1969)
MotorV8 Chrysler 318, origen México
Cilindrada5.210 cm³
Potencia de catálogo202 HP SAE a 4.000 rpm
Tanque60 litros
Velocidad máximamás de 150 km/h
Cargaversiones de 1.000 y 2.000 kg
Consumo andando rápido4 a 5 km por litro

Con esa cifra, según Corsa, la D-100 alcanzaba “la categoría del motor más potente de industria nacional”. En la ruta viajaba tranquila a 120 km/h y, al pisar a fondo en tercera, respondía con fuerza; se podía andar a 150 km/h, aunque los probadores recomendaban llevar unos 200 kilos atrás porque con la caja vacía la cola se ponía nerviosa.

Lo bueno y lo malo

Corsa elogió la comodidad de la cabina, la posición de manejo, un tablero de instrumentos redondos con agujas que calificó de ejemplar, y un motor “elástico y muy suave” que permitía andar en tercera a 20 km/h sin tirones. En la lista de lo que había que mejorar puso, primero, el consumo, y después algo que hoy suena a advertencia: frenos insuficientes para la velocidad que desarrolla. El mismo V8 318, con más potencia, llegaría al año siguiente a la Dodge GTX; la historia completa del motor está en el Chrysler 318 en la Argentina.

La D-200 y el final

Chrysler-Fevre también fabricó una variante más grande, la D-200, que llegó a ofrecerse con doble cabina. Una D-200 preparada con neumáticos y suspensión especiales fue la primera camioneta argentina en llegar a las Islas Malvinas, diez años antes de la guerra, para transportar pasajeros y cargas.

La producción terminó cuando Volkswagen compró Chrysler-Fevre Argentina en 1980. No hay cifras oficiales públicas, pero según algunas estimaciones, entre D-100 y D-200 se fabricaron más de 73.000 unidades.

Si buscás una V8

Como el V8 convivió con el Slant Six y con el diésel, la insignia en el guardabarros no alcanza: revisá que el motor sea un 318 y que coincida con la documentación. Ojo con los frenos, que ya en 1969 eran el punto débil: antes de salir a la ruta, ponelos a punto. Y si dudás entre esta y la Ford, mirá nuestro duelo F-100 contra D-100.

Detalle de originalidad: la D-100 V8 se distinguía por fuera solo por la insignia “V-8” en los costados delanteros.

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