Dodge D-100 V8: la pickup que se animó a la F-100 con el 318

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En el famoso trío de pickups grandes argentinas, la Dodge D-100 siempre fue la tercera en discordia detrás de la F-100 y la Chevrolet. Pero tuvo su momento de gloria: en 1969 Chrysler-Fevre le metió un V8 318 traído de México y, por unos meses, la pickup del carnero pasó a tener el motor más potente de toda la industria nacional. Esta es su historia.
Una pickup, tres marcas
Chrysler Argentina inauguró oficialmente su planta de San Justo el 3 de mayo de 1960, y lo primero que salió de ahí fueron las pickups D-100 y los camiones D-400. Lo curioso es que la misma camioneta se vendía con tres nombres: Dodge D-100, Fargo D-100 y De Soto D-100. La razón era comercial: las agencias e importadores venían divididos por marca y no querían perder a sus clientes fieles. Recién en 1967 las tres se unificaron como Dodge D-100.

En la Argentina se fabricaron las dos primeras generaciones de la serie D norteamericana:
- Primera (1960-1965): la de la parrilla tipo “cabeza de toro”, el capot con dos protuberancias a los costados y una moldura lateral que bajaba en lugar de subir.
- Segunda (1965 en adelante): líneas más simples y rectas, parrilla de barras verticales y, tras un restyling posterior, una parrilla en forma de cruz.
Los motores antes del V8
Durante los primeros años, la D-100 anduvo con seis cilindros en línea:
| Motor | Tipo | Potencia |
|---|---|---|
| Plymouth Continental 251 | 6 en línea, válvulas laterales, 4,1 l | 125 CV |
| Slant Six 225 (desde 1964) | 6 en línea inclinado, 3,7 l | 137 CV |
| V8 318 (desde 1969) | V8, 5,2 l | 202 HP SAE |
Más adelante se sumó la DP-100, donde la “P” indicaba el motor diésel Perkins.
1969: llega el V8 mexicano
La revista Corsa publicó en su número 183, de octubre de 1969, una semana de prueba con “la nueva pick-up Dodge V8”. Por fuera era igual a las demás: solo un ojo atento veía la insignia V-8 en los costados delanteros. El cambio estaba abajo del capot: un ocho cilindros de 5.210 cm³ producido en México, que entraba al país gracias al acuerdo comercial de la ALALC.

| Ficha D-100 V8 (Corsa, 1969) | |
|---|---|
| Motor | V8 Chrysler 318, origen México |
| Cilindrada | 5.210 cm³ |
| Potencia de catálogo | 202 HP SAE a 4.000 rpm |
| Tanque | 60 litros |
| Velocidad máxima | más de 150 km/h |
| Carga | versiones de 1.000 y 2.000 kg |
| Consumo andando rápido | 4 a 5 km por litro |
Con esa cifra, según Corsa, la D-100 alcanzaba “la categoría del motor más potente de industria nacional”. En la ruta viajaba tranquila a 120 km/h y, al pisar a fondo en tercera, respondía con fuerza; se podía andar a 150 km/h, aunque los probadores recomendaban llevar unos 200 kilos atrás porque con la caja vacía la cola se ponía nerviosa.
Lo bueno y lo malo
Corsa elogió la comodidad de la cabina, la posición de manejo, un tablero de instrumentos redondos con agujas que calificó de ejemplar, y un motor “elástico y muy suave” que permitía andar en tercera a 20 km/h sin tirones. En la lista de lo que había que mejorar puso, primero, el consumo, y después algo que hoy suena a advertencia: frenos insuficientes para la velocidad que desarrolla. El mismo V8 318, con más potencia, llegaría al año siguiente a la Dodge GTX; la historia completa del motor está en el Chrysler 318 en la Argentina.
La D-200 y el final
Chrysler-Fevre también fabricó una variante más grande, la D-200, que llegó a ofrecerse con doble cabina. Una D-200 preparada con neumáticos y suspensión especiales fue la primera camioneta argentina en llegar a las Islas Malvinas, diez años antes de la guerra, para transportar pasajeros y cargas.
La producción terminó cuando Volkswagen compró Chrysler-Fevre Argentina en 1980. No hay cifras oficiales públicas, pero según algunas estimaciones, entre D-100 y D-200 se fabricaron más de 73.000 unidades.
Si buscás una V8
Como el V8 convivió con el Slant Six y con el diésel, la insignia en el guardabarros no alcanza: revisá que el motor sea un 318 y que coincida con la documentación. Ojo con los frenos, que ya en 1969 eran el punto débil: antes de salir a la ruta, ponelos a punto. Y si dudás entre esta y la Ford, mirá nuestro duelo F-100 contra D-100.
Detalle de originalidad: la D-100 V8 se distinguía por fuera solo por la insignia “V-8” en los costados delanteros.
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