Chrysler Hemi: tres generaciones de la cámara más famosa

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Pocas palabras pesan tanto en el mundo V8 como Hemi. Viene de la cámara de combustión hemisférica, con forma de media esfera, que Chrysler llevó a la producción en serie en 1951 y que fue resucitando en tres generaciones. En el medio quedaron títulos de NASCAR, prohibiciones, el apodo de “elefante” y, ya en este siglo, motores con compresor que superan los 700 HP.
Por qué una cámara hemisférica
La idea es simple: con el techo de la cámara en forma de cúpula, entran dos válvulas grandes enfrentadas, una de cada lado, y la bujía queda cerca del centro. El gas entra por un lado y sale por el otro (flujo cruzado), hay poca superficie para perder calor y el motor respira muy bien a altas vueltas.
El precio a pagar también es claro: tapas anchas y pesadas, un tren de válvulas complejo con balancines en dos ejes, pistones con cúpula para lograr compresión y más sensibilidad al octanaje. Por eso el Hemi siempre fue un motor caro de fabricar.
Primera generación: FirePower (1951-1958)
Chrysler llegó a la cámara hemisférica a través de la aviación: durante la Segunda Guerra desarrolló un V16 experimental para el caza P-47 que voló en pruebas en 1945. Esa experiencia terminó en el FirePower de 1951: un V8 de 331 pulgadas cúbicas (5,4 litros) y 180 HP.

Cada división tuvo su versión, casi sin piezas en común: Chrysler e Imperial usaban el FirePower, DeSoto el FireDome y Dodge el Red Ram, más chico. Plymouth no tuvo Hemi hasta 1964. En 1956, el Chrysler 300B ofreció un 354 opcional de 355 HP, el primer V8 norteamericano en llegar a un HP por pulgada cúbica. Carl Kiekhaefer ganó con estos motores el campeonato Grand National de NASCAR en 1955 y 1956. La primera generación creció hasta 392 pulgadas cúbicas y se despidió en 1958.
Segunda generación: el 426 “elefante” (1964-1971)
En diciembre de 1962, Chrysler pidió un motor capaz de ganar en óvalos y en picadas. La fecha objetivo era la carrera de Daytona de febrero de 1964 y el primer motor arrancó el 6 de diciembre de 1963. Así nació el 426 Hemi, el primero que la marca llamó oficialmente “Hemi” y al que apodaron “elephant engine” por su potencia, su peso y su tamaño.

| Dato | 426 Street Hemi |
|---|---|
| Cilindrada | 426 pulgadas cúbicas (7,0 litros) |
| Diámetro x carrera | 108,0 x 95,3 mm |
| Distancia entre cilindros | 121,9 mm |
| Compresión | 10,25:1 (12,5:1 en las versiones de carrera) |
| Potencia | 425 HP brutos (SAE) a 5.000 rpm |
| Torque | 490 lb-pie (664 Nm) a 4.000 rpm |
| Años de calle | 1966-1971 |
La versión de pista era tan superior que NASCAR la dejó afuera en 1965 por no estar disponible en autos de serie. La respuesta fue el Street Hemi de 1966, una versión “domesticada” vendida al público para homologarlo. Se ofreció en el Charger, el Coronet, el Road Runner, el GTX, el Super Bee, el Charger Daytona, el Superbird y los Challenger y ‘Cuda de 1970-71, entre otros. Hoy cualquiera de esos autos con Hemi original es pieza de colección.
Tercera generación: el Hemi moderno (desde 2003)
El nombre volvió en 2003 con el 5.7 Hemi de la pickup Dodge Ram. Ojo con el detalle técnico: sus cámaras ya no son verdaderamente hemisféricas; son más planas y complejas, con dos bujías por cilindro y encendido bobina por bujía. Algunas versiones suman el sistema MDS, que apaga cuatro cilindros en carga liviana.

| Motor | Cilindrada | Potencia | Debut |
|---|---|---|---|
| 5.7 Hemi | 5.654 cm³ (99,5 x 90,9 mm) | 345 HP | Dodge Ram 2003 |
| 6.1 SRT8 | 6.059 cm³ | 425 HP | Chrysler 300C SRT8 2005 |
| 6.4 “392” Apache | 6,4 litros | 470 HP (485 desde 2015) | Challenger SRT8 2011 |
| 6.2 Hellcat (compresor) | 6.166 cm³ | 707 HP | Challenger y Charger 2015 |
| 6.2 Hellcat Redeye | 6.166 cm³ | 797 HP | Challenger 2019 |
El 5.7 se fabrica en la planta de Saltillo, en Ramos Arizpe (México). La versión de 6,4 litros retomó la sigla 392 en homenaje a la primera generación. Y el Challenger SRT Demon, con un compresor más grande, anunció 808 HP con nafta de 91 octanos y 840 HP con nafta de competición.
Por qué sigue importando
El Hemi resume la filosofía Mopar: llevar a la calle lo que se probó en la pista. Si querés ver la versión más brava del Hemi moderno, pasá por la nota del Dodge Challenger Hellcat, y para entender la otra cara de Chrysler, la de los V8 de cámara en cuña, mirá Mopar 318, 340 y 360.
Antes de pagar por un “Hemi” clásico, verificá el código de motor en el VIN y la numeración del block: los clones abundan.





